domingo, 26 de octubre de 2008

Conjuro

Un conjuro tiene, un conjuro que no se puede quitar, un conjuro que antes no sabía que existía, siendo esta su época más feliz.
Un día se sentó frente a lo que representaba ese conjuro. Una rosa, la rosa más hermosa que jamás había visto: una rosa azul, del color del cielo y brillante como las estrellas; su tallo turquesa, como las aguas del mar; sin duda la rosa más bella.
Aquel día observó que había pétalos en la mesita donde estaba aquella rosa, no lo entendía como una rosa así se le podían caer esos pétalos.
Dedicó mucho tiempo al estudio de esa rosa, cogía otras rosas cortadas cuidadosamente y siempre escogiendo las más bonitas de todas, pero pocos días, estas rosas marchitaban.
Después de varios años de comparación de rosas, observó que había más pétalos sobre la mesa… Era un pétalo caído por cada año que tenia esta persona. Se obsesionó, había más pétalos en la mesita que en el propio tallo turquesa de la bella rosa.
Años enteros frente aquella rosa azul, estudiando esa rosa, investigando cómo podía engañarla para que esos pétalos que quedaban pegados al tallo dejaran de caerse. Pero sólo consiguió perder años , años inútiles, no consiguió ninguna solución.
Mientras caía el penúltimo pétalo, decidió dejar de observar aquella bella rosa y volver a recordar aquellos años donde no conocía la existencia de este conjuro. La rosa empezó a brillar más fuerte que nunca pero ahora solo sostenía ese tallo turquesa un pétalo azul cielo.

2 comentarios:

S. Vigara dijo...

Las rosas azules son las flores más bonitas que existen.

No sé por qué se le cayeron los pétalos a la tuya!

Jesús V.S. dijo...

Nadie pierde tiempo de su vida observando una rosa, y menos si es azul.

Un besito. :)