domingo, 8 de noviembre de 2009

Entre entrevista y Monólogo

Después de una mañana de llamadas de teléfono he decidió ser “periodista” por un día. Cogí un cuaderno, un bolígrafo y lo introduje en el bolso. Salí de casa a toda prisa antes de que me arrepintiera. Sentada en el metro de la línea 7 hasta Peñagrande, donde se encontraba el Gran Circo Mundial, pensé las preguntas que me hubiera gustado hacer, pero la mala suerte continuó esa mañana y no estaba la persona que buscaba pero aun así hable con esa mujer mayor de piel oscura y ojos azules como el mar.
Me acerque a la ventanilla donde se compran las entradas sin saber muy bien lo que iba a pasar :
- Hola, buenos días, ¿disponen de profesor itinerante?
- Si, tenemos profe, pero ahora mismo está en Zaragoza con los niños, ¿por qué?
- Estamos haciendo un trabajo sobre el profesor itinerante , para una asignatura de magisterio de primaria, y qué mejor modo de sacar información que preguntando directamente a un profesor-
- Niña, lo siento pero ahora mismo está en Zaragoza, si quieres te doy la dirección y coges el AVE -decía entre una sonrisa picaresca-.
- Hombre, me pilla un poco retirado…- sin saber muy bien que decir-. Usted, ¿me podría dar información?
- Poca información te voy a dar yo – señalándose- no me ves que yo ya soy mayor. Cuando mis hijos están en edad de estudiar no existían estas cosas. Que me parece muy bien para los niños de hoy en día que muchos necesitan más que educación- decía la vendedora frunciendo el entrecejo- mis hijos lo que aprendieron fue en el circo, a veces pensaba en meterles en un “centro de esos” para que pudieran estudiar, pero era incapaz de separarme de ellos, asique entre todos conseguimos que aprendieran a leer, a contar… . Aprendieron mucho más que los niños que llevamos ahora al colegio –decía resignada-
Cuando tuvieron edad ellos estudiaron por su cuenta, e incluso se sacaron una carrera. Estoy muy contenta de ellos, y seguro que mi difunto marido también lo estaría- me aclaraba con una gran sonrisa-

Cuando termino de hablar, agito la mano tras la ventanilla por si tenía alguna duda más, estaba tan impresionada que me costó reaccionar después de esta breve historia que me conto, finalmente le pedí si me podía ofrecer algún número de teléfono o un e-mail.

Se fue de la caravana donde vendían las entradas del Gran circo mundial y se fue hacia mí para darme el teléfono de una oficina. Me cogió de la mano y me dijo que siguiera soñando como lo había hecho hoy con ella. Los dos ojos azules como el mar se me acercaron más a mí para darme dos besos cálidos de despedida.

jueves, 11 de junio de 2009

Recuerdos

No, no la conocía. Por lo que no puedo saber cómo era físicamente, me la imaginaba como todas las demás gordita, pelo canoso corto… pero esto no importa ahora, el físico qué importa en estas circunstancias. Pero si os puedo contar lo que me han contado de ella.
Era una mujer creyente, sobre todo en la virgen de Rocío, de ahí deriva el nombre de una de sus retoños. Fue… fue una segunda madre, una madre que la crió y educó desde que era pequeña. creció en esos barrios que muchos tienen miedo a pasar por ellos, por la mala fama, pero como siempre son rumores. Mas tú, mi amiga, y ella paseaban no hace mucho tiempo, meses atrás, por aquellas calles con la cabeza bien alta. Ellas no eran las asustadas sino todo lo contrario, eran ellas la que se apoderaban de las calles a su paso, quizás por sus grandes andares, quizás por el pelo rubio que deslumbra de la más joven o quizás porque se podía observar que entre ellas había un gran amor, había una gran unión. Y quizás… por eso en esas calles de Vallecas, que ahora quedan solitarias, eran respetadas y queridas por todos aquellos paseantes del barrio.
Yo no conozco a la mujer que acompaña a la joven rubia, como he dicho anteriormente, pero prácticamente la empecé a conocer por aquello que me había hablado “la rubita”. Cierto es que hace mucho meses me habló de ella. No recuerdo por que salió el tema pero ahí quedó, como un tema de conversación como cualquier otro. Pero desde hace unos meses atrás, me empezó hablar más de esta mujer, me contaba pequeñas anécdotas con una gran sonrisa en la cara, con los ojos brillantes, “nena, pon la radio que quiero escuchar la misa”. La rubia se reía, cuando la empezó a explicar el significado de cada bola del Rosario, me decía la joven, “no recuerdo ningún significado, de ninguna bola, que jaleo se traen estos religiosos”. Después de una gran carcajada por parte de las dos, ella seguía hablándome de ella, solo los ojos se le entristecían y se ponían rojos cuando recordaba la realidad.
La anciana, lucho, lucho, lucho todo lo que pudo, no quería abandonar a la familia, no quería separarse de la joven rubia; pero en el fondo del corazón ella quería descansar, quería que su familia también descansara. Ella desde ahí arriba les observa y ve que siguen sin descansa. coge su rosario y reza, reza para que ellos descansen duerman y sean felices como ella lo fue.
La joven rubia, aquel día tuvo un presentimiento y rompió las reglas de su rutina, la agarro, quería llevarse con ella un poco de su alma, por si en el otro lado se olvidan los recuerdos, no quiere olvidar jamás a la joven rubia.
Ahora mira para atrás, ha empezado desde la actualidad bailando en esa sala gris y fría, desde que te vio por primera vez. En este momento, te toca a ti hacer lo mismo…

martes, 10 de febrero de 2009

El transeunte

Andando como un transeunte aturdido. Alumbrado solo por la luz de la luna con una dirección fija, a ese lugar como siempre he definido “lugar de culturas”. Sale de este lugar de culturas para meterse en otra esfera de culturas donde ahora puede observar a un argentino bebiendo algo extraño para sus ojos, pero su compañera de asiento resuelve esa incógnita con una respuesta clara y concisa “es argentino y bebe mate”.
Mira por la ventana. La luz de la luna sigue alumbrando la calle pero ahora hace reflejo en las vías contrarias de ese lugar de cultura. El sueño se apodera pero lucha contra él con una gran estrategia para no quedarse dormido. En tan solo unos minutos estará en otra provincia y tendrá que coger el otro lugar de cultura, pero aquí son chavales jóvenes, acordes con su edad, mientras las ruedas de este lugar de culturas el sol asoma tímidamente.
Antes de que salga el sol se mete en un lugar frio, de paredes triste y oscuro, se sienta desando que ese rato que pase en ese lugar llegue a su fin. Mientras oye un hijo de voz, no muy agradable, pequeños gritos, y golpes hace que se desconecte de la ausencia en la que se encuentra.
Por fin ha pasado ese largo rato, emocionado sale de ese lugar pero se encuentra con una gran decepción el sol no está donde él lo había dejado, ahora está en el otro lado del cielo nuevamente tímidamente esperando que salga su hermana alumbrar la noche.